Herpes Genital

El herpes genital es una infección causada por el Virus Herpes Simple (VHS). Existen dos tipos de virus herpes simple que provocan diferentes tipos de herpes.

El virus herpes simple de tipo 1 puede provocar herpes labial y herpes genital, y el virus tipo 2 solo provoca herpes genital aunque puede darse su contagio en la boca a través del contacto físico con la zona infectada.

El herpes genital se contagia a través del contacto de la piel con la vagina, pene o boca infectada de alguien que ya tiene el virus. El herpes genital se caracteriza por la presencia de ampollas, úlceras, llagas y otras lesiones en el área genital, glúteos o muslos. En ocasiones, el herpes puede aparecer en otras partes del cuerpo que hayan sido expuestas a contagio.

El virus herpes simple que provoca herpes genital se encuentra aletargado en las terminaciones nerviosas y en muchos casos no produce síntomas por lo que algunas personas que se encuentran infectadas por el virus no son conscientes de ello y contagian a otras. Cuando el virus se encuentra activo y origina herpes genital suele producir los siguientes síntomas: picor, escozor, sensación de ardor, dolor en el área infectada, hormigueo, inflamación, enrojecimiento y dolor durante la micción (principalmente en las mujeres). La gravedad del herpes genital se ve incrementada en mujeres embarazadas ya que se puede dar el contagio del bebe durante el parto por lo que ha de ser tratado de inmediato.

Si sabemos que nuestra pareja tiene herpes genital se recomienda el uso de preservativos masculinos o femeninos durante las relaciones sexuales o no mantener ningún tipo de contacto sexual para evitar la propagación del virus.

El herpes genital sana cuando las lesiones se han convertido en una costra que acaba eliminándose, aproximadamente a los 15 y 20 días desde su aparición. El virus herpes simple se caracteriza porque puede permanecer en el organismo durante mucho tiempo produciéndose brotes de herpes genital de forma periódica. El número y frecuencia de aparición de los brotes dependerá de cada individuo.

El tratamiento del herpes genital a través de productos específicos nos puede ayudar a suavizar los síntomas, prevenir los brotes, acelerar la curación o disminuir la frecuencia de su aparición. Estos productos se pueden adquirir en el mercado libre o a través de prescripción médica (para aquellos casos que así lo requieres).

Algunas recomendaciones para tratar el herpes genital son: baños de agua tibia en caso de que el herpes produzca dolor durante la micción, usar ropa interior no ajustada y preferiblemente de algodón que permite una mayor transpiración y, por ende, acelerar su curación o la aplicación de hielo sobre la zona afectada para reducir la inflamación.