Herpes Simple

El herpes simple es una enfermedad infecciosa provocada por el contagio del Virus Herpes Simple (VHS). El herpes simple que caracteriza por la aparición de úlceras, yagas o ampollas denominadas lesiones que aparecen en la zona infectada. Las zonas más comunes de infección suelen ser los labios y los genitales.

Existen dos tipos de virus herpes simple. El virus tipo 1 tiende a afectar a la cara, los labios (herpes labial), la zona bucal y, en raras ocasiones, a otras partes del cuerpo como los genitales (aproximadamente de un 5 a un 10%). El virus tipo 2 afecta en mayor medida a los genitales aunque también puede actuar en otras áreas. Cuando el herpes simple aparece en los genitales se convierte en una enfermedad de transmisión sexual por lo que es necesario tomar diferentes precauciones.

El virus herpes simple se contagia a través del contacto físico con la zona infectada. Muchas personas son portadoras del virus y no son conocedoras de ello ya que el virus puede permanecer en el organismo sin causar síntomas por lo que las personas que lo padecen contagian a otros sin ser conscientes de ello. El virus se mantiene alojado en el organismo aún cuando los síntomas han desaparecido y se produce su reaparición aunque los brotes van disminuyendo con el paso del tiempo. Cualquier persona es susceptible de contraer el virus ya que, en algunos casos se contrae en la niñez.

Los síntomas del virus herpes simple son similares aunque se dé en diferentes partes del cuerpo, por ejemplo, herpes labial y herpes genital. Estos síntomas van desde el dolor de la zona infectada, picor, escozor, inflamación, hormigueo, en el caso del herpes genital dolor al orinar y enrojecimiento hasta, en los casos más graves, provocar fiebre. Los efectos del herpes simple suelen durar entre 10 y 25 días y desaparecen cuando las ampollas, burbujas o llagas se convierten en una costra que se cae con el tiempo.

Como métodos de protección contra el virus se recomienda evitar el contacto físico con la infección, en caso de herpes genital mantener relaciones sexuales seguras con preservativo o eludir el contacto sexual con personas infectadas para impedir el contagio del herpes, informar inmediatamente a nuestra pareja si somos conscientes de que portamos el virus, lavar las manos después de haber tocado la zona infectada y mantener la parte afectada limpia.

Los tratamientos antivíricos para el herpes simple pueden ayudar al paciente reduciendo los síntomas causados por la infección, haciendo que los brotes se produzcan de manera menos frecuente y reduciendo la probabilidad de reaparición.