Infección Vaginal

La infección vaginal es una enfermedad común entre las mujeres ya que la mayoría de ellas la han sufrido alguna vez a lo largo de su vida. La infección vaginal suele darse por hongos, por bacterias o por tricomonas.

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La infección vaginal consiste en una variación de la flora vaginal que regula el pH de la vagina. El pH vaginal regula la presencia de bacterias y microorganismos que se encuentran presentes por lo que su alteración puede provocar una mayor presencia de ellos y, en consecuencia, provocar una infección.

En general, los síntomas de la infección vaginal son: inflamación de la vulva, ardor o dolor al orinar, incomodidad o molestias en las relaciones sexuales, picor o escozor en la vagina, olor constante y desagradable, enrojecimiento de la vagina y secreción de flujo vaginal diferente a lo normal (flujo más espeso y amarillento).

Las causas de la infección vaginal son comúnmente tres: por hongos, por bacterias o por tricomonas.

Infección vaginal por hongos

Se debe a un crecimiento exagerado de un hongo llamado Candida albicans o levadura que crece en la flora vaginal. El crecimiento excesivo de este hongo se da cuando se produce un desequilibrio en la producción de microorganismos. Uno de sus principales síntomas es la secreción vaginal espesa además del resto de síntomas.

Infección vaginal por bacterias

Se debe a un aumento de las bacterias en la flora vaginal como consecuencia de desequilibrios en el pH. La bacteria que normalmente provoca la infección se llama Gardnerella. Uno de los principales síntomas de la infección vaginal bacteriana es el mal olor que produce aunque hay mujeres que la padecen y no sufren ningún tipo de síntomas.

Infección vaginal por tricomonas

Se debe a un parásito unicelular que se trasmite a través de las relaciones sexuales lo que la convierte en una enfermedad de transmisión sexual. El parásito vive tanto en el hombre como en la mujer. En el hombre no suele provocar síntomas pero en la mujer provoca los síntomas propios de la infección vaginal pero de manera más severa que en el resto de tipos de infecciones.

Los tratamientos para la infección vaginal pueden ser de uso oral, tópicos (cremas o lociones) o a través de productos de aplicación directa en la vagina. En el caso de la infección por tricomonas el tratamiento tendrá que ser llevado a cabo también por la pareja del paciente ya que, probablemente también se encuentre contagiado por el parásito.

Algunas recomendaciones para prevenir la infección vaginal son: mantener la zona genital limpia y seca, evitar el uso de ropa interior ajustada, utilizar ropa interior de algodón ya que el nylon y la lycra no absorben la humedad, no usar productos de aseo perfumados o mantener relaciones sexuales seguras.

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